lunes, 17 de diciembre de 2007

Camille Claudel


Hasta el 13 de Enero podemos disfrutar en la Fundación Mapfre de la primera exposición que se ha hecho en España sobre la obra de la escultora Camille Claudel (1864-1943).

La vida de Camille fue de lo más intensa y novelesca. Su familia pertenecía a la burguesía de París y su hermano, Paul Claudel, es una de los importantes escritores franceses. Con apenas 18 años entra a trabajar en el taller de Rodin, en plena fama de éste cuando estaba trabajando en el encargo de Las puertas del infierno. Entonces empiezan una relación sentimental que duró 15 años y que marcó profundamente la obra y la vida de los dos. Ambos se admiraban y trabajaron conjuntamente en muchas ocasiones, ella le sirvió de modelo y él la protegió.

Tras su ruptura Camille tuvo otra relación fallida con el músico Debussy, y tras varis crisis nerviosos destruyó buena parte de su obra hasta que finalemte, a los 30 años, fue encerrada en un psiquiátrico por su familia. Alli estaria hasta su muerte, durante otros 30 años.

Actualmente se está recuperando mucho la figura de esta escultora, pero siempre refiriéndose a su relación con Rodin y de una manera en la que su trágica vida muchas veces tapa su verdadero arte como escultora.

Camille nos dejó obras maravillosas que ahora podemos disfrutar en esta exposición, como El vals, que he puesto arriba del post, una pequeña pieza de bronce en la que los dos bailarines parece que van a salir volando con su baile por toda la estancia. La delicadeza de esta escultura es emocionante, parece que podemos ver cómo rozan sus mejillas.

Otra preciosidad: La edad Madura

Esta escultura representa a la vejez llevándose al hombre de los brazos de su amada más joven. Esta pieza también se ha interpretado como el abando no de Camille por parte de Rodin, al no separarse nunca definitivamente de su antigua amante Rose Beuret. Los gestos y la anatomía de los personajes son preciosos.

Otra espectacular, quizás la más grande que realizó, es El abandono, basada en la leyenda hindú del Sakuntala:
Después de tanto tiempo relegada a l ovido, para mi el verdadero drama de la vida de Camille no fue su relación con Rodin, ni el estar más o menos a su sombra , ni lo que le costó que se reconociera su arte en una época en la que la mujer no trabajaba en determinados campos, ni siquiera su encierro, a pesar de que es evidente que todas esas cosas marcaron su vida, y mucho.

Camille no era una pobrecita: era una niña bien de una familia acomodada a la que su familia permitió dedicarse a una displina en la que hasta ese momento prácticamente sólo se dedicaban los hombres. Es decir, que (sin saber mucho de su vida personal), la familia le apoyó al entrar en el taller de Rodin. Y ella valía, Rodin sabía que era buena y le ayudó. Incluso tuvo cierto reconocimiento en su época. Cierto que su vida fue de lo más intensa y que sufrió en su relacion con el maestro, pero ella le dejó e incluso tuvo otra relación con Debussy (lo que nos hace presuponer uqe no se movía en malos círculos, ademas.)

El verdadero drama de Camille para mi fue que una vez encerrada en el manicomio, la historia la olvidó, la sepultó por completo, negándole el hueco que se merecia en la historia del arte. Y que tras años de ausencia, se la vuelva a rescatar como si sólo hubiera sido la amante y alumna de Rodin, cuando fue mucho más que eso. Supongo que la finalidad de esta exposición ha sido eso, que descubramos a la verdadera escultora detras del mito.

2 ME CUENTAN QUE...:

Carlos Añejo dijo...

Camille Claudel es una autora que gusta más a las mujeres que a los hombres. Mientra que Rodin gusta a todo el mundo.

O por lo menos esa es la impresión que tengo yo.

He leido un poco más abajo que las cosas no han ido bien por el curro. Espero que todo salga bien y que no estés mucho tiempo "ociosa". De momento a disfrutar de las fiestas.

Odisea dijo...

Una ya la ha disfrutado varias veces. La primera con un encuentro de lo más casual ;).
Y con toda esta lectura, más se anima uno a repetir.
La escultura "El Vals" es una pequeña-gran maravilla

Y de la escultura nos vamos a la poesía. Está bien el recorrido artístico ¿no?